Fuiste mi amigo, mi ilusión, mi motivo de cada día, el sueño de toda una vida materializado, te volviste parte de mi.
Contigo aprendí que la felicidad está en los pequeños momentos, que la fidelidad es para con los buenos amigos y para siempre, que tu familia es tu familia para lo bueno y lo malo, aprendí que la paciencia es una virtud que hay que despertar cada día, que tenemos que luchar por nuestros sueños aunque todo el mundo le haya quitado el sentido que tenían, que la cabeza se lleva alta y el corazón se presenta humilde.. y que la amistad está más allá de la vida.
No pude despedirme de ti en su momento, pero lo hago cada día a todas horas. Te llevo siempre conmigo. Nunca nadie llegará a entender lo unida que estaba ti, lo mucho que te necesitaba. No eras solo un perro, te volviste parte de mi, por eso, te llevo conmigo. Hoy y siempre.
A mi perro, que cambió mi vida.