Tras mis pasos alguien gritó tu nombre.
Detuve mi camino y te busqué con el alma ciega
entre la mirada de la gente,
bajo las copas de los árboles,
sobre la arena de un verano caliente.
Y no te encontré.
Te busqué en el amor de otros perros,
en mi vida, que fue la tuya,
en nuestros más de miles de recuerdos.
Tú, que cosiste mi felicidad
mediante sueños dormidos.
Que fuiste mi amigo,
mi alma y mi guía.
No te tendré que buscar en lo extraño,
ni en lo ajeno,
ni en lo lejano.
Te guardo en mi corazón,
para que nuestras vidas crezcan a la par.
Para ti, que fuiste la ilusión de mi vida.