Yo lo estoy pasando mal. Pero supongo que es una tristeza a la que me acostumbraré con el tiempo. Mientras, me gusta escribirte y contarte mis cosas. No como si nunca te hubieses ido. Sino para dejarte los pedacitos de mi que también son tuyos. Me gusta compartir contigo cosas. Yo sé que tú, donde estás, no lees lo que escribo. Pero sé que tú sientes todavía. De un modo que no es de este mundo. Pero sientes. Y estás aquí. Papá y mamá no creen que los animales tengais alma. Yo creo que sí. Y estoy convencida de ello.
Cariño, el verano llega a los poquitos. Hay mucha luz en la calle, ya no hace tanto frío. Éste iba a ser un verano diferente, tan lleno de proyectos, que no nos iba a llegar agosto. Era un verano esperado, y un verano que exigió sacrificios. Yo estaba dispuesta a hacer todo lo que estuviese en mis manos para poder tener un verano perfecto. TODO, menos separarme de ti. Te prometo, Oliver, que lo único que ha cambiado es la forma en que ambos lo vivamos. Las experiencias serán las mismas.