Nadie se jugó su vida, ni su dignidad, creyendo en un milagro que todavía no existía. Nadie, absolutamente nadie, puede decir que esperaba ese milagro. Nadie lo esperaba y nadie creyó en él. Excepto nosotros. Tú entraste en casa por mi cumpleaños, pero a mi ya me habías ganado hace mucho tiempo.
Creo que la vida está compuesta de las pequeñas cosas que nos construyen y nos hacen ser plenamente nosotros. Si no vivimos esta vida como deseamos, y la vivimos como quieren los demás, no tendremos una segunda para arrepentirnos. Dicen que la felicidad está en uno mismo, y que si encuentras la felicidad en otro que no eres tú, te creas una dependencia insana, porque cuando éste te falte, sentirás que te falta esa parte de ti. Yo proyecté en ti absolutamente todo cuanto era. Quizás me equivoqué, pero eso me hizo feliz. Y ahora, casi tres meses después, te aseguro que, fallase o no, fuiste lo más grande que me ha pasado.
Hay persona que tienen miedo a dar parte de si por temor a que luego les falte. Es cierto que quien no se enamora no puede sentir el dolor del desamor, y quien no ha sentido la felicidad, nunca podrá experimentar lo que es realmente estar triste. Pero, ¿qué sería de esta vida si no pudiésemos expresar amor? Da igual a quien vaya dirigido, mientras ese destinatario sea elección propia, y no interés ajeno. Si tú eliges a una persona, un animal, un proyecto de vida, y te entregas a él porque en él has encontrado la felicidad, ¿quién es nadie para decirte lo que tienes o no que hacer con tu vida?
El que yo quisiese a mi perro con toda mi alma, no implica que él fuese el único ser al que yo quería. Yo quiero a mis padres y a mis hermanos, a mis amigas, .. y el amor no se puede comparar, porque es diferente según cada sujeto. Muchas personas me encaran que traté a mi perro Oliver con más amor que a cualquier otra persona. Para quien no lo haya entendido, para mi Oliver era algo más que un perro. Él fue hasta el momento mi proyecto, y mi ilusión. Fue mi vida. Cada persona tiene una manera diferente de entender la felicidad y Oliver fue la mía.