Me acerqué a él como lo hice contigo aquel precioso verano. Se despertó y -sorprendido por mi presencia- retrocedió un poco. Me puse de cuclillas y esperé a que se hiciese a mi presencia. Entonces levantó la cabeza y movió el rabo. Se metió entre mis piernas y me la mió la mano con cuidado..
Oliver.. ¿dónde estás?