viernes, 20 de abril de 2012

1 aÑo

Es surrealista.
Un año es mucho tiempo. Son 365 mañanas que he pasado sin subir a verte, y decirte buenos días, y estrecharte, y.. hacer lo que hacíamos cada despertar. Bajabas a desayunar conmigo una vez que no hubiese ya moros en la costa. Y tras desayunar me duchaba rápido, muy rápido, mientras te quedabas echo un ovillo encima de mi cama. Tú lo tenías prohibido. Yo nunca te dejaba subir. Pero al fin y al cabo te había despertado de un sueño -seguramente- maravilloso.

Bajábamos a la calle con ganas de mostrarle al mundo que la felicidad no está en lo inalcanzable. Que tal vez yo no me daba cuenta las 24 horas del día de que era feliz cuando estaba contigo. Pero cuando me daba cuenta, cuando me hacía consciente de que habías sido el mejor regalo de mi vida, el tiempo se paraba. Y me recreaba en esa sensación fantástica. Normalmente no duraba más que unos segundos, pues soy esclava de mi rutina.



Hoy hace un año de aquello. Hace un año de la última vez que te abracé. Te quiero, en todos los idiomas. Es en mi silencio donde te llevo y te guardo, donde te protejo y donde cuido mi promesa, que fue nuestra.

Te quiero mi amor.