Empapo mi corazón de sinsentidos intentando tejer una via de escape que no me deja ser. Los coches atropellan la calma con sus prisas interrumpiendo este silencio, que es tuyo y es nuestro. No dejan espacio para la intimidad nuestra que duele y al tiempo se hace necesaria. Mientras, todo mi yo se concentra por neutralizar el exterior, y me cobijo en mi, para encontrarte, para volverme- aunque fuese sólo por un instante- parte de ti.