domingo, 6 de junio de 2010

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Hola cariño, te escribo un poco triste. Parece que el cambio vivido en casa desde que te fuiste fue solo pasajero. Las cosas han vuelto a la normalidad.
Mamá estaba cariñosa estos días, me llamaba para ir a dar paseos con ella, me preguntaba cosas y lo pasábamos bien juntas. Yo pensé que la culpa hasta ese momento había estado en mi, que tenía que ser yo más cariñosa con ella, quererla más y mejor. Pero no, Oliver.


Tu ida nos dejó una pena en casa que quizá lo que hizo fue apaciguar las tormentas.