lunes, 6 de septiembre de 2010

4 MeSeS

Han pasado cuatro meses desde que te fuiste. Cuatro meses en los que he intentado concienciarme de que, a pesar de que te siento muy cerca de mi, aquí en mi corazón, no vas a volver. Es difícil transformar el concepto, pues para mi eras el regalo de mi vida. Y eras una ilusión eterna. Nunca pensé que te perdería. A veces pienso en la mínima posibilidad de poder volver a verte, y en que si esa posibilidad realmente existiera me iría contigo. Porque tú fuiste la mitad que se construyó a mi lado y me construyó a mi. Como dice una frase de LODVG, "Tú lo eras todo para mí. Y ahora sé vivir sin ti, pero así no soy feliz". Tú eres la forma que le di a mi felicidad. Apuro los días con el fin de que llegue la noche y poder descansar de esta realidad que se ha tornado pesadilla. Hay veces en que río, y otras en que lloro, pero da igual lo que sienta y cómo lo exprese. Siempre me faltas tú.

Cariño, el verano ya llegó y ya se va. Y supongo que como este verano, vendrán otros. Y se sucederán los inviernos, y tú no vas a estar conmigo para burlar al tiempo entre ellos. Quiero que sepas que tú has sido lo más bonito que he tenido nunca, y que estoy orgullosa de haber podido decir que eras mi perro, y que nuestra amistad es de las pocas que dura más allá de la muerte. Porque te quiero, y cuánto más tiempo pasa, más crece mi amor y mi profundo agradecimiento hacia ti. Tú cambiaste mi yo y por eso una parte de mi siempre será sólo tuya.

Si pudiera pedir un deseo para -éste- mi cumpleaños, que está a punto de llegar, sería el poder saber si estás bien. Si más allá de mi egoísmo por tenerte a mi lado, eres feliz. Tú fuiste mi regalo de cumpleaños en octubre del 2008. Y al año siguiente, cuando papá y mamá me preguntaron qué quería por mi cumpleaños, les respondí que no quería nada, pues era feliz. Te tenía a ti. Ahora ya no te tengo, y nada podrá mejorar esta amistad que nació de forma fortuita aquel 11 de agosto del 2008. Tú eras ese perrito que, sentado delante de un bar, esperó durante horas el instante en que cambiarían para siempre nuestras vidas.

Por ti luché lo que no luché por nadie, y lloré lo en palabras no se puede expresar.


Cuatro meses pequeñito.. pero ni toda la vida podrá cambiar esto que siento y que no puedo expresar.