jueves, 30 de septiembre de 2010

1 De oCTuBRe

Fue por estas fechas que el sueño de mi vida se hizo realidad. Ahora hace ya dos años de aquel 1 de octubre. Y hace cinco meses que no puedo decirte lo mucho que me faltas, y todo lo que te quiero. Pero es así.

Mañana es mi cumpleaños. Y lo único que deseo con toda mi alma es volver a verte. No me pude despedir de ti en su momento, ni decirte que te voy a echar de menos, ni podré cuidarte si tienes miedo.. porque no sé donde estás. Porque no te veo. Pero cuido de ti en mi corazón. Sólo quisiera poder saber que allá donde estás, eres feliz. Quisiera poder borrar de mi esa culpa de no haberte podido cuidar como te merecías, no haber podido dártelo todo.

Quiero poder sentirte de nuevo. Quiero ir hasta dónde te dejé aquel miércoles en que mi vida cambió de color.  Quiero plantar allí un árbol para que crezcas en sus raíces, y de alguna forma te pueda seguir teniendo toda mi vida. Me faltas, y no sé como llenar ese vacío. Nadie más que tú puede llenarlo de nuevo, porque tú eras tú.. y no quiero un tú diferente. Te quiero a ti, aunque no pueda volver a estrecharte como antes.

Eres el regalo de mi vida. A los poquitos me voy quedando sin palabras. Porque ya te lo he dicho todo. Porque lo que queda, es sólo la estela de todo lo que te dije, de todo lo que siento. Que eres la suerte de mi vida. Y que nadie ni nada cambiará eso. Que te quiero en todos los idiomas. Es mi alma la que se queja de que le falta una mitad. Si no vuelves.. te llevaré siempre conmigo.





Quiero con esta entrada escribir un punto y a parte en la historia de mi vida. Fuiste lo mejor que me pasó nunca. Y aunque vives en mi, sé que nada volverá a ser como antes. Soy consciente de que no volveremos a pasear juntos por la ría, ni tendré 8 kg de felicidad esperándome ansiosos cada vez que vuelva de la facultad, no me podré impregnar cada día de ti y tendré que buscar alternativas a la tristeza, para encontrar motivos nuevos. Como dice aquella canción que Bárbara te dedicó una vez "antes de que suene a despedida la tristeza sostenida que no deja de latir".. llevo cinco meses en ese antes, sin poder avanzar por miedo a dejar de pensarte. Pero sé que si tú vivieses hoy y ahora, no querrías verme triste, ni anclada en un recuerdo que cada vez duele más. Te echo de menos Oliver.