Cuando vi que no venías con Bárbara me entró miedo. Y el miedo se convirtió en pánico. Todavía no sabía que pasaba, no sabía donde estabas. Pero estaba unida a ti, y todo lo tuyo era nuestro. Balbuceé una pregunta que temía su respuesta. Quería verte y aferrarte y no soltarte. Y dejarme de preguntas tontas. No quería que nadie me explicase nada.. te quería a ti, y sin embargo.. no te tenía.
-"Está muerto Cyn"-. Fue el segundo más eterno de mi vida. Quería arremeter contra el mundo porque me habían arrancado mi vida.
No puedo expresar todo lo que siento, porque las palabras no se inventaron para describir emociones que una no es capaz de entender. No sé porqué no te tengo, no sé porqué te has ido, ni a dónde. Sólo sé que te sigo extrañando. Y que el tiempo no cura, simplemente tapa la herida.
Pero hay momentos en los que me deshago. Me deshago en intenciones, en preguntas que nunca obtendrán respuesta. Me deshago de ti para volver a tenerte. Y renovarte. Cada día de mi vida.