Desde que tú te fuiste, hay algo en mi corazón inquieto, que busca sin cesar ese equilibrio emocional que viví contigo. Ese sentirse parte del mundo, no ajeno.
Tú me dijiste en bajito que la vida tiene sentido. Que hay que luchar por nuestros sueños, porque nadie lo va a hacer por nosotros. Tú me dijiste que yo valía, y que mi corazón estaba preparado para darse al mundo, porque se desbordó en ti.
Ahora tú no estás y busco tu calor en lo que te es paralelo. Me sumerjo en el amor de otros, para sentirme más en mi.
Quiero crecer, madurar y enamorarme.
Quiero sentir que mi vida tiene un sentido intrínseco,
que no depende de nada externo.
Ni siquiera de ti.
Quiero pensar que la vida es algo más que "un día más de entre tantos". Que vale la pena vivirla.
Para nacer, primero hay que morir. Y para morir, primero hay que despertar.