Hola cariño,
ayer estuve en Monterraso. Fui a verte, otro día más de lluvia. Te cogí unas flores en el camino que da a la casa, y te las llevé. Eran de varios colores.
Estoy triste porque te he perdido la pista. Te enterré junto a un árbol, hace dos años. Era un árbol grande, y estaba solo en medio de un campo de helechos. Y lo tomé como referencia. Pero cuando volví, al cabo de unos meses, el árbol había sido podado, y los helechos habían crecido tanto, tanto, que por más que busqué no fui capaz de recordar el lugar.
Hace un año fui con Andrea, Bárbara y Alix para poder plantar un naranjo allí donde te enterré. Pero no te encontré. Anocheció pronto y empezó a llover. Ayer volví con la idea de encontrarte, porque me produce angustia no saber el lugar exacto donde estás. Pero no te encontré, había demasiados helechos enormes, todo era igual, y no había ya árbol de referencia. Te dejé las flores que cogí sobre unos helechos.. Quisiera saber el lugar, pero por más que lo intento recordar, no me acuerdo.
Estás en todas partes. Y en mi corazón. Ahí, siempre.
