Cuando me enteré de que te habían atropellado, fui corriendo a buscarte. Y, ¿sábes? Hay que vivirlo para entenderlo. Hacía poco más de media hora que habías estado corriendo de un lado para otro, y cuando te volví a ver al cabo de esa media hora estabas dentro de una caja de cartón.. y no me preguntes, porque hay detalles que sobran, pero no hizo falta que te cogiese para saber que ya nunca volveríamos a estar juntos. Te cogí en brazos de todas formas.. no quería cerciorarme de nada, sino tenerte. Tenerte y darte seguridad. Decirte que lo peor había pasado, y que nadie volvería a hacerte daño. Me sentí tan sola. Tú eras todo para mi. Y no sabes cuanto abarca ese todo.
Ya ves, te hice un blog. Me gusta escribirte porque tengo muchas cosas que decirte. Tú cambiaste mi vida, y me cambiaste a mi. Por eso entre líneas te voy dejando pedacitos de mi vida. Para que, lo que compartimos juntos, sea un continuo..
Fue cuando te atropellaron que Bárbara te cogió en brazos. Fuiste su cosita lindísimo, y el del culo más grande que la cabeza.. :) cuánto te quería. Debió de ser un silencio triste y compartido. Pero aún siendo triste, rebosaba amor.
Tú hiciste un milagro en casa. Aún ahora, dos semanas después, me cuesta pensarlo. Pero fue necesaria tu presencia y tu amor, para que nos doliese tu ausencia, y quisiésemos unirnos más. Gracias.